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sábado, 3 de abril de 2010

Hoy vi

Hoy vi...
Hace mucho tiempo que no iba al centro...no como hoy. Hace algunos años, cuando iba en la fac, vendía chácharas con una amiga y nuestro centro de distribución eran los locales de Correo Mayor, Moneda y todas esas calles que están detrás de Palacio Nacional.
Pues hoy volví a ir con mi amiga Marisol, mi socia en el negocio chacharero, y recorrimos muchas de las rutas que hace 7 años estaban llenas de ambulantes...los sigue habiendo, pero sí, son los menos. Caminamos junto al mercado Abelardo L. Rodríguez, donde hace como esa cantidad de años me tragué unos tacos dorados y casi no vivía para contarlo...y hacia la esquina, no se ni que calles son, vi un monton de cartón "basura" pensé. Había un niño pequeño, año y medio máximo, solo con un pañal mal puesto y sin supervisiones.
Marisol y yo pensamos que el papá o la mamá estaban por ahí cerca, trabajando limpiando vidrios o algo...pero no.
Nos acercamos más y entonces ví que acostados en ese cartón estaban los papas del niño, más inconscientes que dormidos y en medio, un bebe aun mas pequeño. 
El pequeño que vimos a la distancia estaba despierto, me imagino que tenía hambre porque golpeaba a la mamá como para que le hiciera caso...pero no estaba teniendo mucho éxito.
La mamá a penas reaccionaba, estaba perdida y no hubiera habido mucho problema en llevarse a los niños, robarles lo poco que tenían o yo que se. 
Fue una imagen, una de esas revelaciones, cuando uno observa, no solo mira.
Unos minutos antes había salido de la exposición de "México en tus sentidos" y justo platicaba con Marisol el sentido de ese tipo de cosas. Visualmente es un trabajo sumamente atractivo, las imágenes representan ese México de muchos niveles, de paisajes naturales, de arquitectura colonial, de monumentos, de fiestas, de diversidad de personas, de culturas. Y era padre porque sí, hay mil cosas divinas...pero hay mil más que no lo son... ¿México en mis sentidos? Lo único que podía percibir  era un malestar, un sentimiento complejo luego de ver a esa familia que vive en la calle afuera del mercado.
La exposición hace uso de recursos verdaderos pero las usa en sentido patriotero...al final la gente aplaude y pone cara de "a huevo! Soy mexicano", pero no hace más, no participa, no cumple obligaciones y no hace uso de sus derechos, discrimina y aspira a ser lo que ve en la tele.
Tampoco eso quiere decir que todo sea malo, yo también he estado en el lado de no hacer nada, pero ya no.. Tampoco es que sea así súper activa todo el tiempo, no. Soy una persona normal que hace lo que tiene que hacer, que cumplo pero también exijo. Me gusta ser mexicana, no porque nadie me lo enseñara, sino porque no tengo otro punto de referencia o comparación. Lo soy y reconozco que hay muchas cosas positivas, otras que no y trabajo para que en lo que yo hago, se note la diferencia.
Hoy vi una expo que muestra una parte de lo que es el país, pero que me late en mucho, que está ahí para que se olvide lo que no esta ahí... Si no lo ves, no existe. 
Y seguro hay mil familias más, quizá en condiciones peores... Pero eso fue lo que hoy ví.

jueves, 18 de junio de 2009

esperando en Auditorio

Andaba por el metro Auditorio hoy, jueves lluvioso de junio. Por ahí de las 6:30 o 6:40, mientras esperaba a mi más mejor amiga, me quedé a la mitad del andén, esperando que llegara porque como siempre! salió tarde de su job. La estación lucía plena de trabajadores, oficinistas salidos de los edificios de la zona. Malhumorados unos, platicadores otros, mojados todos.
Yo estaba super entrada con mi librillo (La danza de la realidad de Jodorowsky), noté que el metro se estaba tardando en pasar y cuando lo hacía, claro! iba super lleno. Uno de esos llegó y rápidamente fue abordado por los muchos que estaban en el andén, impidiendo la salida de los otros pobres que venían en el vagón. No se cómo, en realidad no vi qué sucedió, pero cuando menos ví, un señor pasados de los cincuenta, luchó para salir del metro, pero no salió victorioso del todo...se ha tropezado con alguien que no lo dejaba salir o yo no se si lo empujaron, pero el hombre salió disparado, trastabilló y zaz! azotó mal plan con rodada tipo maroma. Lo más mala onda es que de los muchos que aún se quedaron en el andén, sólo un chavo se acercó para levantarlo. Mala onda...
Y mientras reflexionaba sobre los indiferentes que podemos llegar a ser, escuché muy cerca de mi un silbido, un sonido de viento que inmediatamente relacioné con un silbatito que mi papá me compró cuando fuimos a Teotihuacán en uno de mis cumpleaños. Estaba hecho de barro y era como una flauta rudimentaria, con forma de tortuga, que producía un sonido somo gutural, como sordo...no sabría explicarlo, pero me recordó de inmediato eso.
Comencé a buscar el origen del sonido, total mi amiga no llegaba y además había demasiado ruido para concentrarme en mi lectura. Dí unos pasos, pero nada...junto a mi había dos chavas, pero una estaba leyendo y la otra veía una carpeta negra. Me llamó la atención su morral, porque tenía un dibujo del rostro de Salvador Dalí. Estaba chido.

Volví a dar otra vuelta y nada: la chava del libro terminó su espera, el novio llegó por ella. La otra seguía con la carpeta...puse más atención y la carpeta tenía partituras, y el sonido que yo identifiqué como de flauta, era la voz de la chava. Comenzó a cantar más fuerte, tal vez notó que la oi...no se si cantaba bien, porque el ruido era mucho, pero me llamó la atención, como que había algo muy lindo en ese sonido que resultó ser su voz. Antes que otra cosa, llegó su amiga y yo...esperando a la mía.