jueves, 18 de junio de 2009

esperando en Auditorio

Andaba por el metro Auditorio hoy, jueves lluvioso de junio. Por ahí de las 6:30 o 6:40, mientras esperaba a mi más mejor amiga, me quedé a la mitad del andén, esperando que llegara porque como siempre! salió tarde de su job. La estación lucía plena de trabajadores, oficinistas salidos de los edificios de la zona. Malhumorados unos, platicadores otros, mojados todos.
Yo estaba super entrada con mi librillo (La danza de la realidad de Jodorowsky), noté que el metro se estaba tardando en pasar y cuando lo hacía, claro! iba super lleno. Uno de esos llegó y rápidamente fue abordado por los muchos que estaban en el andén, impidiendo la salida de los otros pobres que venían en el vagón. No se cómo, en realidad no vi qué sucedió, pero cuando menos ví, un señor pasados de los cincuenta, luchó para salir del metro, pero no salió victorioso del todo...se ha tropezado con alguien que no lo dejaba salir o yo no se si lo empujaron, pero el hombre salió disparado, trastabilló y zaz! azotó mal plan con rodada tipo maroma. Lo más mala onda es que de los muchos que aún se quedaron en el andén, sólo un chavo se acercó para levantarlo. Mala onda...
Y mientras reflexionaba sobre los indiferentes que podemos llegar a ser, escuché muy cerca de mi un silbido, un sonido de viento que inmediatamente relacioné con un silbatito que mi papá me compró cuando fuimos a Teotihuacán en uno de mis cumpleaños. Estaba hecho de barro y era como una flauta rudimentaria, con forma de tortuga, que producía un sonido somo gutural, como sordo...no sabría explicarlo, pero me recordó de inmediato eso.
Comencé a buscar el origen del sonido, total mi amiga no llegaba y además había demasiado ruido para concentrarme en mi lectura. Dí unos pasos, pero nada...junto a mi había dos chavas, pero una estaba leyendo y la otra veía una carpeta negra. Me llamó la atención su morral, porque tenía un dibujo del rostro de Salvador Dalí. Estaba chido.

Volví a dar otra vuelta y nada: la chava del libro terminó su espera, el novio llegó por ella. La otra seguía con la carpeta...puse más atención y la carpeta tenía partituras, y el sonido que yo identifiqué como de flauta, era la voz de la chava. Comenzó a cantar más fuerte, tal vez notó que la oi...no se si cantaba bien, porque el ruido era mucho, pero me llamó la atención, como que había algo muy lindo en ese sonido que resultó ser su voz. Antes que otra cosa, llegó su amiga y yo...esperando a la mía.

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