martes, 9 de junio de 2009

liberando libros

Hace un tiempo estuve apoyando a una AC llamada Letras Voladoras. Empecé trabajando como Guía para Círculos de Lectura: leíamos un libro en grupo y luego conocíamos al autor. Así tuve la oportunidad de conocer a Paco Ignacio Taibo II.

Para le segunda experiencia, ya no estuve al frente de un solo Círculo, sino que coordinaba a los 4 círculos que había. Leímos a Mónica Lavín, Eliseo Alberto, Alberto Ruy Sánchez y Juan Villoro...Pero esa historia la postearé luego.

El punto es que Letras Voladoras promueve la lectura desde diferentes aristas. Una de ellas es con su movimiento Libro Libre, a través del cuál cada día 7 del mes, las perosnas que participan del movimiento, dejan un libro en algún lugar público. Los libros liberados generalmente llevan una dedicatoria, para que una vez que la persona que encuentre el libro lo termine, vuelva a dejarlo suelto.

Este domingo 7, Letras Voladoras convocó para que en el parque México, en la Condesa, fuera el lugar para liberar libros.
No fuimos muchas ciertamente, pero nos detuvimos para escribir algo en nuestros libros y liberarlos. Yo dejé suelto el libro de Ángeles Mastretta, Mujeres de ojos grandes.. Cierto, no mi libro favorito ni mi tipo de lectura hit, pero fue sumamente interesante. Comencé a caminar por el parque, lleno de personas paseando perros, en bici, caminando o simplemente disfrutando del domingo en la Condesa. Decidí dejar mi libro en una jardinera, esas en las que uno puede sentarse.
Estuve ahí como 20 minutos, viendo cómo algunas personas volteaban a ver el libro, pero sin atreverse a tomarlo...otras, la mayoría, pasaban sin ver y sin percatarse de eso. Lo cuál me dio para pensar otras cosas, que será mi siguiente post. Ups! ya debo algunos...
Finalmente, una pareja de novios iba pasando. Él volteó y le comentó a la niña, así que se regresaron y ella se sentó disimuladamente junto al libro. Comenzó a hojearlo, a ver la dedicatoria que le puse...y luego, finalmente se lo llevaron.

Nunca había liberado un libro, dejé mi correo esperando que la persona que lo leyera me escribiera, pero aún no ocurre. Veremos si en los próximos días ocurre. Fue bastante divertido, así que volveré a hacerlo el siguiente día 7.

Letras Voladoras no es la única asociación que hace este tipo de cosas, me enteré que en la UNAM también hay un movimiento similar, pero en ese uno tiene que hacer un registro, como para llevar un control y rastreo de los libros. Así como estos dos chicos encontraron el libro, hubo otras tantas personas que el domingo encontraron un libro en algún lugar del parque México. El chiste es promover la lectura!

2 comentarios:

  1. Muy creativa es esta propuesta; pídele a quienes encuentren tus libros que lo liberen cuando terminen de leerlos.
    Besos,
    JE

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  2. ese es como el punto...no te animas a participar?!

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